miércoles, 24 de octubre de 2018

Sitges 2018 - Maquia



Maquia, dirigida y guionizada por Mari Okada. 
Lo que puede parecer una inofensiva película de aventuras sobre el empoderamiento femenino y que lejanamente pudiese ser una historia sobre el poder del amor y del apoyo mutuo entre las personas, resulta ser una película con un discurso bastante desafortunado sobre la maternidad. 
Vivimos un momento en el que nos estamos continuamente cuestionando discursos clásicos sobre la maternidad dulce y entregada, natural femenina y sin peros...este anime puede resultar violento para ciertas conciencias. Además, tarda mucho en terminar. 
No obstante al pensar en todas estas cosas he hecho un dibujo.

martes, 23 de octubre de 2018


La Reif es un proyecto musical y artístico de pinchadas cantadas con visuales integrado por Clara Moreno (letras y voces), Ana Esteve Reig (visuales) y Hernán Pallero -Metrakit- (música).
 
Su trabajo oscila entre el bakalao, el punk, el reggaetón… Juntas buscan llevar al escenario un concierto que se convierta en una fiesta desenfadada, divertida y transgresora donde se defienda y valore la historia del bakalao, la cultura de club, la figura del DJ y todo lo que este tipo de música ha generado como movimiento social y cultural.
 
Sus canciones hablan de fiesta, de salir por la noche, de bailar, amar y divertirse. Es un viaje a través del que el grupo nos adentra en las salas de discotecas y los momentos de evasión y disfrute bailando y cantando.

Desde abril de 2018 a julio La Reif formamos parte de las Residencias Musicales de Matadero. Durante esos meses desarrollamos un proyecto, la grabación de nuestro primer LP y de diferentes propuestas visuales. El reportaje, fue dirigido por Jorge Núñez de la Visitación, una revisión humorístico-experimental de nuestro trabajo. Se estrenará el 14 de noviembre en la Cineteca de Matadero.

Links:
http://www.jorgenunezdelavisitacion.com/
https://lareif.hotglue.me/
https://www.cinetecamadrid.com/programacion/la-reif-el-reportaje

Trabajar en exposiciones, dibujar un crisantemo


Me llamo Clara


Me llamaron Clara
Porque me apellido Moreno
No es muy sutil este juego
De apellidarme al contrario de cómo me nombran
-Suponiendo que lo Claro y lo Oscuro están polarizados-
Me llamaron Clara porque soy rubia
Y tengo los ojos azules,
Y antes era más rubia,
Y al principio incluso más,
Incluso transparente
Como de otro, me decían.
Veía una bombona y temblaba
(Ahora pienso en que le he perdido el miedo a la olla exprés).
Y pienso en las bombonas
En que Moreno viene dado
Como el Rey
¿Qué pasa con el Rey?
Y no me llamo Blanca
Porque les parecía más bonito lo otro,
Por eso de cachondearse del padre
Sin matarlo.
Eso no puedo ni pensarlo.




Isabel Muñoz en Tabacalera

Durante la primavera del 2018 en Tabacalera Promoción del Arte pudimos ver "La antropología de los sentimientos", una exposición de la fotógrafa Isabel Muñoz comisariada por Audrey Hoareau y François Cheval que recopilaba obra de sus últimos años de trabajo. Entre los pasillos de la vieja fábrica madrileña nos topamos con una importante cantidad de retratos a gran formato (en su mayoría fotografías de estudio fuera de España) y una serie de vídeos, lenguaje que ha comenzado a trabajar recientemente.

En los últimos años la fotógrafa ha viajado por diferentes lugares del mundo: India, México, Latinoamérica, Japón... siempre buscando la belleza extraña que diferentes colectivos humanos le pueden ofrecer, fotografiados desde el prisma esteta occidental que tanto le caracteriza: iluminación impecable, fondos neutros, poses planificadas... en pocas imágenes podemos percibir cómo anula el entorno para centrarse en lo que realmente le interesa: fotografiar cuerpos y encontrar la belleza humana donde desde una perspectiva europea y normativa no la hay. Realiza estudios sobre la sexualidad, transexualidad, identidad, religión, masoquismo... y plantea desde una mirada preciosista qué relación tienen todas estas temáticas con el cuerpo, busca preguntas sobre temas tan complejos a través de la carne.


En esta exposición encontramos a una Muñoz que se viste de neopreno y pasa largas horas bajo el agua filmando bailarines que danzan entre plásticos. Vemos cómo se sube a La Bestia para retratar y documentar a esos migrantes que viajan buscando asilo político en EEUU, expuestos a violaciones, atropellos, chantajes de las mafias y un largo etcétera de inimaginables desgracias. Vemos cómo retrata en el Congo a esas mujeres víctimas de durísimas sesiones de electroshock para ser tratadas de depresiones. Muchas de las imágenes de la exposición pueden resultar conflictivas de tratar por la violencia visual que conllevan, ya que está intrínseco en el interés de la artista comprender toda esta serie de temáticas desde la imagen explícita.

En los últimos años Muñoz viaja repetidas veces al Congo, donde dedica gran parte de su tiempo a fotografiar primates, conformando una serie llamada "Álbum de familia". En esta serie podemos observar cómo la mirada de la artista consigue trasladarnos al lugar común que son los álbumes de fotos familiares. Una madre gorila abrazando a su retoño, un pie de orangután... es difícil no leer estas imágenes sin pensar en que nosotras las hemos reproducido una infinidad de veces, pero esta vez son nuestros orígenes los que nos llevan a pensar en que es inevitable vernos reflejados. Básicamente, estas fotografías son fácilmente legibles desde un conocimiento situado, pero también la realización de las mismas: Muñoz busca esas características comunes que tenemos con nuestros orígenes, encontrando y seleccionando tras el objetivo esos gestos convincentemente humanos. La fotógrafa tiene el poder de la selección y la criba, y en Muñoz vemos constantemente esa búsqueda de la belleza en la diferencia. Pero esa mirada no se escapa de ser también profundamente despistada de lo que nos rodea, a pesar de que su mundo se vea ampliado por una gran cantidad de viajes.










 


Hay solamente un autorretrato de la artista en la exposición, y se encuentra en la serie "locura": retratos de mujeres y niñas congoleñas con el cableado listo y colocado para las sesiones de electro; esta pieza se encuentra en último lugar según el recorrido de la exposición. Muñoz añade un retrato suyo en las mismas condiciones, y no sé responder a la pregunta morbosa de si ella también se ha sometido a una de estas sesiones, pero se inserta a sí misma como símbolo empático hacia estas mujeres que según el texto que acompañaba a la serie "comparten las mismas heridas".
Esta pieza puede resultar conflictiva bajo una perspectiva interseccional en cuanto a que la artista se coloca en el mismo estrato social que el de un colectivo que se encuentra en extremo riesgo. Este gesto empático no resulta por sí solo conflictivo, se trata más bien un conjunto de piezas y textos en la exposición que no deja de de construir una mirada condescendiente (más que empoderante, como relatan algunas de las cartelas) hacia el extraño.
Muñoz busca en diferentes lugares del mundo conflictos culturales que se manifiestan a través del cuerpo, chocan con la normalidad en clave occidental para representarlos y termina ahondando de una manera inconsciente en el corazón de la racialización y la orientalización: la exotización.


Bibliografía:

-Haraway, D. (1991). Manifiesto Cyborg. Ciencia, tecnología y feminismo socialista finales del S. XX. Manifiesto Cyborg.
-Muñoz, Isabel (2018) Isabel Muñoz, ed. MINISTERIO DE CULTURA
-Patiño, O. L. Contradicciones culturales de género en India y en Colombia: retos para asumir en el posconflicto y la percepción mutua Olga Lucía Patiño–olpatinor@ unipanamericana. edu. co.